martes, 13 de octubre de 2009

Mi confrontación con la docencia

Mi profesión de origen es Ingeniería química la cual tenía la idea de poner en práctica, pero al terminar la carrera y regresar a mi lugar de origen me ofrecieron dar unas clases de química y como no tenía recursos económicos para ir a buscar trabajo de mi profesión, decidí tomar las clases por un semestre con el objeto de ahorrar algo de dinero para ir a buscar trabajo de mi profesión. Esto ocurrió hace casi 19 años y aún sigo dando clases en la escuela que me contrató.
Para mi dar clases no representa un trabajo, es algo que disfruto y que me ha permitido aprender muchas cosas de las vivencias con mis estudiantes por lo que me siento orgulloso de que a pesar de que no soy maestro de profesión, creo que hago mi trabajo bien, y también pienso que mis alumnos lo disfrutan.
Considero que la mejor etapa de un estudiante es la preparatoria, por lo que el estar dando clase en este nivel me enorgullece doblemente, puesto que tengo la oportunidad de compartir conocimientos y experiencias en una etapa muy importante en la vida de los estudiantes.
Creo que aun y cuando el trabajo de docente es muy demandante, deja grandes satisfacciones. Personalmente las satisfacciones que tengo en esta profesión es ver a mis alumnos llegar a terminar una carrera profesional y que formen una familia a la cual le pueden ofrecer mayores posibilidades de éxito por su formación.
Las insatisfacciones que me quedan de esta profesión es haber perdido muchos alumnos que se han salido de la escuela por motivos económicos y que no hemos podido hacer nada para que terminen su educación, pero en general esta profesión deja más satisfacciones que insatisfacciones.

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