El aprendizaje tiene tantas definiciones que sería prácticamente imposible llegar a formular una sola definición del término. Las distintas definiciones de aprendizaje están estrechamente relacionadas con la percepción que tiene cada persona con el mundo que le rodea. En general podemos decir que el aprendizaje conlleva a la adquisición de conocimientos que hace que la persona se apropie de la realidad en la que vive y en general del mundo que le rodea.
El aprendizaje resulta ser tan complejo, desde mi punto de vista, que resulta realmente complicado poder identificarlo en cada una de las personas, puesto que el aprendizaje resulta relevante y significativo a cada persona a la que pertenece. Por lo anterior, es complicado el proceso que desarrollamos en las instituciones y en particular en los salones de clase para tratar de lograr que el alumno adquiera un determinado aprendizaje y que además sea significativo.
La única persona que tiene la decisión de apropiarse de un determinado conocimiento es la propia persona, por lo que la ilusión que tenemos muchos maestros de generar aprendizajes en nuestros alumnos es, desde mi punto de vista, solo una ilusión. No importan que tan atentos tengamos a los alumnos en los salones de clase, o que tan involucrados los tengamos en determinada actividad, si estas acciones no tienen sentido para el alumno, entonces los aprendizajes que buscamos generar en ellos no se pueden dar aún y cuando nos muestren en los exámenes que “aprendieron” algo en nuestras clases. El aprendizaje es algo mas profundo, algo personal, que tiene sentido solo en situaciones específicas y tiene efectos en la transformación personal.
El desarrollo de competencias en nuestro nuevo enfoque educativo va encaminado a la contextualización de los aprendizajes de los alumnos, a relacionarlos con las realidades en que los alumnos se desenvuelven, en el desarrollo no solo de conocimientos teóricos sino de habilidades que resultan fundamentales en el mundo en el que vivimos, el desarrollo de valores éticos en los alumnos, el trabajo en equipo, la movilización de conocimientos previos, el uso de las nuevas tecnologías, el manejo, selección y análisis de información relevante, la habilidad de que el alumno genere sus propios conocimientos, que sea independiente intelectualmente, critico de sí mismo y de su entorno, apto para participar en la vida social de su comunidad e integrarse a las situaciones que la vida lo enfrente, y un sinfín de etcéteras que hace que esta nueva ventura a la que nos enfrentamos en la actualidad resulte en ocasiones atemorizante para muchos de nosotros, pero al mismo tiempo un gran motivador para seguirnos preparando con el objetivo que nuestros alumnos sean mejores ciudadanos en un mundo cada vez más caótico.
Crear situaciones de aprendizaje que ayuden a desarrollar las habilidades necesarias en el mundo actual requiere de muchas horas de trabajo de planeación y aplicación de la misma en nuestros grupos, pero si estas situaciones reales o ficticias que llevemos a los salones de clase les dan sentido al aprendizaje que queremos llevar a los alumnos, entonces vale la pena ponernos en acción.